Por: Ana Isabel Vásquez Colmenares

Estas líneas las escribo al volver de una gira de varios días por el Istmo. No hay suficientes palabras para describir la mezcla de sentimientos que deja, en quienes hemos ido, el ver el dolor que causaron y siguen causando las pérdidas humanas y daños materiales que el terremoto del 7 de septiembre dejó a su paso. Tampoco las hay para describir los esfuerzos que  los miles de efectivos del Ejército Mexicano, de la Marina, así como las y los servidores públicos estatales, federales y municipales; y desde luego los grupos organizados y espontáneos de la sociedad civil dentro y fuera de Oaxaca, han volcado solidariamente para que el Istmo se levante de esta tragedia lo antes posible. Con profundo respeto por las 98 personas que perdieron la vida (78 de ellos oaxaqueños), por sus familias y por las casi 800 mil personas damnificadas, escribo algunos apuntes para la reflexión.

Septiembre inició complicado para las y los oaxaqueños. Las intensas lluvias ya tenían en jaque a varios municipios en los valles centrales, sierra sur y en la zona mixe, afectando vías de comunicación y viviendas; y dejando personas heridas y cientos de damnificados. Sin embargo, era inimaginable lo que sucedería la noche del 7 de septiembre: el sismo más poderoso del último siglo en México, que resintieron brutalmente todas las regiones de Oaxaca, particulamente el Istmo.

El saldo del terremoto hasta este momento es de 283 municipios  declarados en emergencia, lo que comprende la mitad del territorio oaxaqueño;  800 mil damnificados y 12 mil viviendas dañadas. También 130 edificios históricos resultaron afectados, los cuales ya están siendo evaluados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia para su atención.

Lo más grave: muchas familias sin techo, muchas personas sin su fuente de ingreso. Y más allá de las pérdidas materiales, hay otras situaciones importantes que no podemos dejar de considerar: la tristeza de los hogares que perdieron a algún familiar, la impotencia e incertidumbre y el miedo, porque a partir del terremoto se han registrado más de 3,000 réplicas.

Ante esta gran crisis humanitaria, como bien la ha llamado el Gobernador Alejandro Murat, ¿qué está haciendo el gobierno en sus tres niveles? Se ha logrado restablecer el 99% de la luz eléctrica; al momento de escribir este texto se estaba trabajando en las últimas cuatro municipios para el restablecimiento del servicio de agua potable.

El censo casa por casa, en el cual se le entregó a cada familia un folio que servirá para ayudarles en la reconstrucción, avanzó a un ritmo promedio de 12 mil viviendas por día, gracias al esfuerzo coordinado de los tres niveles de gobierno. También quiero decirles que se están moviendo varios helicópteros de gran capacidad para entregar la ayuda; se han entregado miles de cobertores,  colchonetas y tiendas de campaña.

Se cayeron dos hospitales, pero el ejército y la marina trajeron tres tráileres-hospitales  con servicios médicos que, sumadas a las 43 Unidades Móviles del Gobierno del Estado, están dando el servicio a la población. Asimismo ha comenzado la reconstrucción de algunas de las 82 escuelas dañadas gravemente, aunque evidentemente esto llevará tiempo. La circulación por la carretera 190 también ya se ha regularizado.

Se han instalado más de ochenta albergues, aunque hay que decir que no se están llenando, porque mucha gente prefiere quedarse en sus patios o banquetas por miedo a que les roben sus pertenencias. Además se han instalado 49 comedores comunitarios. Gracias a la labor incansable del voluntariado del DIF Estatal encabezada por la señora Ivette Morán de Murat, y a  la generosidad, principalmente de las y los oaxaqueños, así como de colectas en otras ciudades del país como Puebla, Ciudad de México y Monterrey, en estos días se han repartido alrededor de 50 mil despensas, y existe un acopio de otras miles más. Sin embargo las necesidades no cesan, así que nosotros tampoco podemos claudicar, todas las donaciones son importantes y hacen la diferencia.

Por nuestra parte en SECULTA, además del acopio de víveres con el Concierto de Olivia Gorra el domingo 10, buscamos sitios seguros para albergar las piezas arqueológicas y artísticas que resguardaban los edificios dañados, estamos haciendo una red con las Casas de la Cultura y las Casas del Pueblo, para aportar actividades artísticas que contribuyan a sanar el impacto emocional que el terremoto dejó en la población; motivo por el cual pondremos en marcha un programa emergente, con apoyo de la Secretaría de Cultura federal, UNICEF y SEDENA, para brindar  actividades creativas y constructivas a nuestras niñas y niños en este tiempo.

Y como ustedes saben, hemos apoyado la iniciativa de varios artistas, entre ellas Lila Downs y Susana Harp, quienes encabezaron el pasado domingo el magno concierto #OaxacaCorazón, un evento inolvidable que unió grandes voces como las de Filippa Giordano, Tania Libertad, Eugenia León, Aida Cuevas, Geo Meneses, Alejandra Robles, Ana Díaz, Natalia Cruz, Antonio Cisneros y el Grupo Raíces, acompañados por nuestra Banda de Música del Estado; bajo la conducción de Diana Bracho, Natalia Toledo, y Mardonio Carballo, quienes con su talento se solidarizaron con Oaxaca. El corazón de Oaxaca se dejó sentir en un Auditorio Guelaguetza lleno con público de diferentes regiones del Estado y visitantes de otras ciudades de México y del extranjero, que cantaron muy fuerte canciones como “Dios Nunca Muere”, “La canción mixteca” y “La Martiniana”.

Agradezco la generosidad de la Fundación Alfredo Harp Helú y la Congregación Mariana Trinitaria, quienes duplicaron la recaudación; a la Aerolínea TAR que durante los próximos tres meses estará donando $500.00 pesos (equivalente a 10 boletos de la zona D) en cada uno de sus vuelos Oaxaca-Huatulco-Oaxaca para traslado de personal de apoyo o de damnificados; a la empresa Abarrotes La Soledad que también donó 200 boletos; y además, a CORTV que gracias a su gestión el concierto se retransmitió en la Red de Televisoras Públicas del país.

De la misma forma, cabe destacar el apoyo de los hoteles Misión de los Ángeles, Fortín Plaza, Victoria, Rivera, Casa de los Frailes, Marquesado, Las Mariposas, Catrina de Alcalá y Conzatti; las aerolíneas TAR, Aeroméxico e Interjet; los restaurantes Catedral, Los Danzantes, La Reforma Popular, Café Brújula, Tierra del Sol y Casa Oaxaca; así como las empresas Limpieza y suministros de Oaxaca, Turismed, Mezcal Pierde Almas, Reyna del Sur, Sexto Sol, Ticket Master, Coppel y Publicidad Aragón; y finalmente, las instituciones que apoyaron este gran concierto como Cruz Roja Mexicana, Municipio de Oaxaca de Juárez, Secretaría de Turismo y a todo el personal de la Secretaría de las Culturas y Artes de Oaxaca.

Este año no hubo festejos patrios, pero el momento nos llama a que los siguientes meses hagamos Patria reconstruyendo juntos, gobierno y sociedad, el cambio que necesitamos para Oaxaca salga fortalecida de esta crisis en unidad.

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