oaxaca es nuestro
oaxaca es nuestro

Oaxaca es el Estado de la Resistencia, así rezan algunos intelectuales del país, Oaxaca se resiste, tiembla, se estremece, grita, golpea, pelea.
Esta es la tierra de Juárez y de Díaz, la tierra de Vasconcelos y los Flores Magón. En Oaxaca respiramos rebeldía y traemos la lucha en las venas, aquí, en uno de los estados más pobres del país vive la riqueza de un pueblo que no se raja, que no conoce imposibles y se rebela.
Aquí, con todo en contra tenemos gente que trabaja de sol a sol porque cree que la vida si vale y mucho. Las y los oaxaqueños estamos hechos de tierra y de mezcal, estamos hechos de barro negro y de barro rojo, nuestras tierras están teñidas de colores caprichosos que conforman un mosaico de realidades yuxtapuestas, tenemos todo y somos todo.
Oaxaca se disfruta en las plazas y los mercados, en los cafés del centro y en la paz que se respira en las Sierras, se disfruta con pulque, con pan de yema, con pozole, con pozol, con tunas rojas que se hacen nieve, con te-limón que se hace infusión. Oaxaca no es solo los lunes del cerro, es vida, sudor, trabajo, gente; campos verdes que ven crecer el maíz y paren agaves que de tan exquisitos tienen que beberse.
Circunscribir la existencia de este estado a la presentación de danzas regionales es arcaico, para vivir Oaxaca hay que recorrerla, hay que escucharla bajo el laurel a la luz de las farolas del centro, hay que comerla caliente desde un comal ardiendo que hace de las tortillas motivo y razón de encuentro.
Oaxaca se conoce en sus cerros y sus iglesias, en los trajes típicos, en las artesanías, en los valles eternos, en las historias de dos pueblos que vieron perecer a una princesa y a un príncipe guerrero, en una gastronomía de siete moles e infinitos tés que se usan de remedio.
Somos pobres, es cierto, pero somos ricos porque tenemos un cielo hermoso y una cálida tierra que da sustento, somos ricos porque caminamos entre calles que cuentan historias a gritos y en silencio, somos ricos porque hacemos de la tristeza un arte y el arte lo tenemos en cada esquina, porque nacemos de la nada y abrimos brechas entre las montañas.
Somos ricos porque aquí nació la Sandunga, porque aquí Dios nunca muere, porque le cantamos a Naila en las noches de luna y a una Llorona de azul celeste, porque aquí queremos de verdad, porque aquí todas sabemos zapatear y bailamos Pinotepa mientras brindamos con mezcal, porque cantamos la canción mixteca y a todos lados llevamos banda y por todo hacemos calenda.
Y si, somos el estado de la resistencia, resistimos al embate del tiempo y seguimos hablando idiomas que hoy se rescatan, resistimos y por eso portamos con orgullo huipiles de tejidos y colores diversos, resistimos y por eso rescatamos los secretos de una cocina antigua y exquisita para hacer de ella algo eterno.
Resistimos y por eso vivimos, por eso cantamos, por eso bailamos, por eso reímos, por eso brindamos, por eso gritamos, por eso lloramos, por eso no nos rajamos, por eso seguimos, porque lo llevamos en la sangre, porque nos viene desde dentro. Porque somos Oaxaca y Oaxaca es nuestro.

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