Los tamales de la tía Toribia

La Tía Toribia murió un domingo, pocas horas después de su partida la casa que fue punto de encuentro para varias generaciones se llenó de flores, de velas y veladoras. Las mujeres de toda la familia se dieron cita para rendir honores y dar el último adiós a quien en vida preparó los mejores tamales que se hayan probado en nuestras mesas.

Y es que si algo caracterizaba a mi tía eran los deliciosos tamales que hoy son leyenda. Durante muchos años las sobrinas se daban cita un día a la semana en casa de quien entre nixtamal y hojas de plátano aderezaba el mole con hoja de hierbasanta y masa, porque dicen esa es la auténtica receta del mole de tamales.

Mujeres de todas las edades acudían al ritual que iniciaba con la tía esperando en la cocina, ahí mientras unas picaban carne otras lavaban las hojas. La preparación de la comida era un ritual que nunca ha visto igual en las generaciones posteriores. Sumida en la concentración y con la paciencia que da la experiencia “Tía Toribia”, como la llamaban con cariño quienes asistían a su casa, explicaba con detalle los pasos a seguir para preparar los tamales.

Apañada con su inseparable mandil, la tía se deslizaba de un lugar a otro dando instrucciones precisas, embarrando masa, colocando carne y mole, doblando con agilidad y acomodando con precisión cada tamal en los botes, porque antes no se usaban las vaporeras y mucho menos para la cantidad de tamales que solía preparar. Dicen mis tías que ahí aprendieron a “hacer lumbre”, a amarrar tamales, a lavar carne, a diferenciar una buena masa de tamal de una mal preparada.

Al finalizar la usanza la tía repartía entre las asistentes el producto de la tarde, cada una de ellas llevaba tamales a sus casas que luego serían acompañados de pan amarillo y una buena taza de chocolate.

Eran buenos tiempos, tiempos de juventud y vivacidad. Pero como el tiempo no perdona, la Tía Toribia se fue haciendo pequeña, con el paso de los años dejó de hacer tamales, aunque no por ello perdió su vitalidad, no era de sorprender encontrarla camino a la iglesia sonriente y feliz de encontrar caras conocidas con las cuales conversar.

La Tía Toribia se ha ido y con ella una parte de nuestra tradición culinaria se ha extinguido,la receta del mole se mantiene y es secreto de familia, pero a ninguna de las tías le queda igual.

Tía Toribia debe estar en algún lugar preparando tamales, esperando a que las sobrinas lleguen para llevarse a casa un poco de su sazón. Preparando con ahínco el mole que nunca más podremos probar, pero que marcó nuestra vida y nuestro paladar.

 

Texto: Elizabeth Pérez Castro.

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