Por: Mtro. Juan Antonio Gómez Cárdenas.

Hace unas semanas tuve la oportunidad de estar presente en una conferencia de la escritora Valeria Luiselli, dentro del marco de las actividades que la Feria Internacional del Libro de Oaxaca, tuvo a bien organizar para este año 2017.
Conversando un poco de su último libro “Los niños perdidos”, me llama mucho la atención de las cifras que expuso, donde afirma que desde el 2014 durante la era de Barack Obama explotó el problema migratorio, en donde cerca de 80 mil niños llegaron a Estados Unidos sin sus padres, con coyotes o sin coyotes, declarando un estado de alerta para el gobierno principalmente en las cortes por la incapacidad para el procesamiento de los indocumentados, para este caso se dieron casos prioritarios que de forma brutal deporto a niños del llamado triángulo del sur conformado por Guatemala, El Salvador y Honduras durante la gestión de Obama.
Aquí los niños mexicanos fueron favorecidos debido a una modificación a la Ley Migratoria por su antecesor George W. Bush en la que se desfavorecía en el apoyo a los migrantes provenientes de países que comparten sus fronteras comunes. De forma sarcástica la autora pregunto si ¿alguien sabe de algún caso de algún niño canadiense deportado en estas circunstancias? afirma que hoy padecemos una retórica del Presidente Trump, acusatoria hacia los mexicanos como el origen de todos sus males sociales.
Lo cierto es que hoy se ha despertado una izquierda dormida en los Estados Unidos, durante muchos años los temas migratorios no se discutían de forma tan abierta como hoy en día, la administración anterior realizó deportaciones masivas de las cuales casi no se habla en medios o en las diversas formas de expresión artística.
Ahora por fin se ha despertado, se está reaccionando al discurso agresivo de Trump, hay muchos grupos involucrados participando en las protestas, en las marchas en los propios Estados Unidos, hoy se están manifestando miles de jóvenes amparados bajo el DACA, creado en la administración Obama, a quienes conocemos como “dreamers” que les permite continuar estudiando en las escuelas y universidades, hoy están alarmados por el ultimátum fechado para marzo del 2018.
¿Cómo contribuye la literatura en ello? Valeria afirma que en su novela presenta casos reales de niños de 12 años que huyen de la “Mara”, o la guerrilla o más allá de lo que suelen decir los medios, las novelas, las historias en su libro “Los niños perdidos” carga todos estos dramas donde hay comunidades en las cuales se llama “ilegales” a las personas y que irónicamente es absurdo referirse así de los seres humanos, es degradante y sin sentido lógico, esta expresión violenta de cualquier derecho, al cual todos nos hemos acostumbrado.
Reflexionemos: Lo cierto es que en este momento están llegando a México y en particular a las comunidades de Oaxaca, muchos de estos niños llamados “dreamers” que difícilmente pueden abandonar a sus padres que han sido amenazados con la deportación, no hablan y escriben en español y están en un proceso de reiniciar su aprendizaje, ¿las autoridades educativas del estado estarán visualizando este gran problema para el 2018?, ¿estarán gestando algún programa de atención? o lo electoral es lo más importante.

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