Por: Mtro. Juan Antonio Gómez Cárdenas gomcard@yahoo.com

 

La marca turística ha de implantarse en todos los materiales de promoción exterior como en los servicios de información y atención turística  dentro del país, región o ciudad. Válido para todos los públicos, en los portales web y en los materiales administrativos de la institución responsable para la promoción.

 

En su diseño y definición se debe de entender el valor de la identidad que puede transmitir ya que la marca constituye el elemento mínimo de comunicación con el cual se puede reconocer y difundir el destino.

 

La marca en primer lugar es también una señal que sirve para identificar un conjunto de signos de identidad, en realidad es mucho más que eso porque, de hecho, el principal valor de cualquier producto, empresa o lugar en el mercado está directamente relacionado con el conocimiento del mismo y el contenido de su imagen y posicionamiento competitivo.

 

Una situación desfavorable han sido los constantes cambios de marca que van a acompañados de las administraciones federales, estatales y municipales en el cual se modifican la marca y el eslogan, que le dan sentido e identidad no al destino sino a la administración en turno y por ello no se apuntalan; al llegar la nueva administración opta por presentar una nueva marca que tarda en su proceso de posicionamiento.

 

Caso contrario, queda de manifiesto la consolidación a largo plazo de la marca del destino y marca turística que a lo largo de más de dos décadas se mantienen aún vigentes en los mercados mundiales, ejemplo de ellos están presentes el “I love NY” y los “Soles de Mirò” de Turespaña.

Existen debates para definir qué es lo más conveniente, si crear una marca turística o una marca de país, en lo cual lo segundo es más complejo ya que la cobertura de línea de productos es muy amplia, en nuestro país por ello se ha versado en los últimos años sobre la marca del destino en algunas entidades de la republica que se resguardan sobre la marca “paraguas” que corresponde al estado y estos a su vez sobre la marca “México”.

 

Joseph Chías a su vez recomendó que no es bueno acompañar la renombrada marca turística a la de algunas marcas  de productos de consumo e industriales realizando una especie de co-branding, esto bajo controles muy claros de la calidad del producto, hay casos en que incluso equipos deportivos la aplican en sus uniformes.

 

La marca turística será sin duda alguna el estandarte de la promoción al exterior, con la lógica de concentrar los esfuerzos promocionales fuera del territorio, ya que es ahí donde se deben de extender los mismos, resulta ilógico en algunos casos hacer enormes esfuerzos promocionales del destino y de las actividades recreativas y culturales que llevan implícita la marca en el mismo destino.

 

La definición del mensaje permanente que acompaña al gráfico, es uno de los temas que diferencian  a los territorios que tienen una estrategia a largo plazo, preguntándonos ¿Qué comunica más y posiciona mejor? Para ello es necesario acompañar a la identidad y en la tipografía orientarlo al cliente en su idioma correspondiente, España / Spain; Brasil /Brazil; Alemania /Deutchland; Francia /France; etcétera.

 

Reflexionemos: Es muy importante que todos los actores sociales del turismo desde lo público, privado, social y académico adopten de forma cooperativa y colaborativa el uso y aplicación de la marca, en sus edificios, en sus uniformes, en sus portales, en sus folletos, apropiarse de ella para que de forma efectiva se consolide y sea permanente.

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