Por: Mtro. Juan Antonio Gómez Cárdenas / gomcard@yahoo.com

“Se puede ignorar la realidad, más no las

consecuencias de ignorar la realidad”

Ayn Rand

 

No cabe duda que cuanto más dependemos del conocimiento más ricos somos y posterior a esta reflexión el aprovechar las oportunidades en un entorno cada vez más competido, nos obliga  a tomar en serio los riesgos y jugársela por la adopción e inversión temprana de modelos de negocio. Esto implica  una transformación de nuestra oferta disponible con una demanda cada vez más creciente de mercados emergentes y nuevas tendencias que ponen en valor todos nuestros recursos con nuevas formas de comunicación, de diferenciación,  de intercambio y acumulación, de portabilidad, de nuevos materiales y para este caso nuevas formas de hospedarse en destinos con alta vocación turística.

 

También podemos establecernos en nuestra zona de confort y esperar a que otros más osados desarrollen los modelos de negocio que integran el consumo de nuestros clientes potenciales, “ideas locas” que otros pudieron tener antes pero que no se atrevieron  a intentar con determinación.

 

Cambiar el concepto de comprar por el de compartir es una tendencia que se fortalece día a día sumando miles de adeptos alrededor del mundo. Esto no es algo novedoso ya en la CDMX hay quienes comparten su vehículo particular con el programa implementado del “Hoy no circula”, algunas escuelas comparten un sistema para intercambiar el desayuno de los alumnos con sus compañeros de aula, hay consultores que comparten oficinas, rentas, equipo, teléfonos abatiendo los costos,  en comedores comunitarios se comparte las mesas y los alimentos y podríamos profundizar aún más en Oaxaca con nuestra milenaria tradición del tequio que nos enseña a compartir nuestro esfuerzo colaborativo por un bien común.

 

Este ha sido el caso de la modalidad de Airbnb que se ha manifestado con mucho éxito  en todos los destinos mundiales y que de forma particular se encuentra en expansión México.

Nathan Blecharczyk, CSO de la compañía, afirma que “La visión individualista se ha mantenido durante dos siglos consecutivos y ha impulsado un consumo voraz de bienes que ya no es sostenible”.

Por ello sostiene el representante de Airbnb que “es el momento de explorar alternativas que generen riqueza e impacto positivo en lo económico, social, y medio ambiente”. En esta búsqueda, algunas compañías fracasaron -al no encontrar una vía que les asegurara su permanencia en el mercado- otras sí lograron evolucionar y nuevos modelos de negocio aparecieron en escena sustentados en la llamada economía colaborativa (sharing economy).  Bajo este sistema, la prioridad es el uso de las cosas o disfrutar una experiencia más que la propiedad.

 

Siguiendo este modelo de negocios, esta empresa, hoy valuada en 31 mil millones de dólares, que permite a cualquiera arrendar un espacio de su casa o un complejo entero a cualquier otra persona o viajero que lo necesite.

La idea que inició con la renta de colchones inflables en un departamento en San Francisco, antes llamada Air Bed and Breakfast, hoy está presente en 191 países y suma 225 millones de viajeros que se han hospedado en más de cuatro millones de alojamientos en el mundo.

 

Reflexionemos, los mexicanos y sobre todo los oaxaqueños sabemos ser excelentes anfitriones, hoy los modelos de negocios colaborativos están creciendo de forma sorprendente y empresa de economía compartida ha puesto a prueba que su modelo crece junto con las tendencias del mercado.

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