Como si se tratara de una leyenda, en Oaxaca desde pequeños se nos enseña la historia del pastor que abandonó Guelatao y se dirigió hacia la capital del estado, lugar en el que encontró su destino.

Padre del liberalismo mexicano, reformador, abogado, indígena zapoteco, Presidente de la República, masón; son solo algunos de los adjetivos que describen a una de las figuras más importantes de la historia nacional. Benito Juárez García, el Benemérito de las Américas, nació el 21 de marzo de 1806 en la sinuosa tierra de San Pablo Guelatao.

Demás está contar la historia del primer Presidente oaxaqueño que tuvo México; la leyenda de Juárez ha traspasado tiempo y fronteras; tan es así que República Dominicana y Colombia reconocieron la labor del Presidente, una vez que derrotó a Maximiliano y las tropas francesas; celebrando la valentía y la férrea defensa que hizo del territorio mexicano, proclamándolo “Benemérito de las Américas”, título que ha perdurado a través del tiempo y que no ha obtenido ningún otro héroe nacional.

Y es que Juárez es un héroe; más allá de las críticas y de los recovecos más oscuros que pueden darse en torno a él, lo cierto es que es un punto de inflexión en la historia. En nuestro Estado, ha alcanzado tal notoriedad que no hay un solo lugar en que no conozcan la vida y obra del Benemérito; en el país, nuestras calles, plazas, escuelas, municipios y avenidas rescatan su nombre como una invocación de orgullo y memoria colectiva.

La historia de Don Benito, es la historia de un hombre que se atrevió a desafiar las circunstancias de su nacimiento, que trabajó por sus sueños; un hombre disciplinado, creyente de la Constitución y que no reconocía más ley que la de los hombres. Un hombre que se opuso al clero, que reformó el país y acabó con las ambiciones imperialistas de quienes anhelaban vivir bajo la opresión europea.

Juárez es la historia de los oaxaqueños, la personificación del esfuerzo y el coraje que combaten la adversidad. El pastor que se convirtió en Presidente, el hombre que soñó con un México libre, la punta de lanza del liberalismo mexicano, el Presidente que proclamó la República, el Masón que dirigió una nación, el Presidente sensible que en una frase enunció el derecho a la autodeterminación de los pueblos.
el oaxaqueño que se convirtió en Benemérito de las Américas.

Juárez, el mito, la leyenda. Hoy, a 211 años de su nacimiento, ante un estado convulsionado que se mantiene impávido ante las amenazas de un vecino colosal, parece un buen momento para recordar que: “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”

Texto: Elizabeth Castro

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