Por: Gerardo Felipe CASTELLANOS BOLAÑOS

Festejamos los Días de Muertos, en plural, porque cuando menos son cuatro días y llamarlos Días de Muertos es lo correcto; todos van al panteón, nadie se acuerda de los santos ni va a la iglesia, aunque algunos insisten en llamar a esta tradición como Todos Santos.

 

Es la fiesta de la reconciliación entre el pasado y el presente. El pasado de nuestros viejos abuelos indígenas que nos heredaron cultura, sabiduría y fortaleza que maravillan al mundo, menos a nosotros.

 

Debemos sentirnos orgullosos y aceptar que llevamos en los genes los conocimientos de los constructores de Montealbán que dominaban el arte de vivir en armonía o arte del canto y la flor; el espíritu y el cuerpo. Somos un pueblo de creadores y científicos.

 

Casi todos sabemos que según su significado, cuando hablamos de patria, hablamos del padre, de lo perteneciente al padre o que proviene de él. Es la tierra natal ordenada como nación a la que se pertenece por vínculos afectivos, históricos o jurídicos. Es lugar, ciudad o país en que se ha nacido.

 

Y si hablamos del padre se entiende que también debemos hablar de la madre; la que nos dio la vida, que nos amamantó, que nutrió nuestro ser y nos dio la fortaleza.

 

Asenté arriba que al hablar del padre hablamos de la patria; y en este tránsito personal hacía el conocimiento de mi mismo, hoy he aprendido un nuevo concepto que no existe en el diccionario pero que es normal, lógico y simple; al hablar de la matria hablamos de la madre; del latín mäter, madre.

 

Y si, el padre es la patria, la tierra dónde nacimos es la matria, es la cultura indígena que heredamos, que llevamos dentro de nosotros mismos y que está latente; que ha mantenido viva la cultura de nuestros abuelos indígenas;  que nos mantiene despiertos y que va despertando a los dormidos, a pesar de ellos mismos; es el vínculo con nuestro pasado el que nos da fortaleza.

 

Debemos aceptar de una vez por todas que no somos españoles, somos mexicanos. Por más que le hagan, no van a ser anglosajones. Muy poca gente está interesada en la matria.

La matria es lo que no conocemos. Nos castra la falta de amor a la matria. Tenemos un banco genético de información cultural y cuando lo activan, cambian.

 

En este espacio le he dicho que las cosas no suceden antes ni después, suceden en el momento exacto, en el que deben de suceder, y para avanzar debemos estar en el lugar exacto; en el momento exacto en el que coincida nuestra preparación con las circunstancias.

 

Señale arriba  que hoy aprendí un nuevo concepto, y al leerme, ustedes lo aprenden conmigo: Matria es el arte de vivir en armonía o arte del canto y la flor; el espíritu y el cuerpo.

 

Esta sabiduría es la suma integrada de conocimientos que alienta el desarrollo humano a partir de cinco ejes rectores que son: la alimentación, la salud, la educación, la organización social y finalmente, la trascendencia espiritual de la existencia.

Y el presente que se debe reconciliar con el pasado es nuestra reserva espiritual.

 

El futuro de los oaxaqueños está en su pasado, sólo tenemos que aceptarlo y reconocerlo y para que esto sea posible es necesario amarlo, porque nadie ama lo que no conoce.

 

Desde Santa María Oaxaca,

castilan.gerardo.castellanos@gmail.com

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