Mtro. Juan Antonio Gómez Cárdenas

La calidad se condiciona por la demanda en gustos, preferencias y requerimientos del consumidor, así como también por sus presupuestos de compra, por lo que podemos resumir estas condiciones en satisfacción técnica y satisfacciones humanas.

Dentro de la economía del país, el turismo juega un papel relevante, es un importante generador de empleo y un sector atractivo para la inversión nacional y extranjera; por ello al igual que cualquier otra actividad productiva, debiese poseer una cultura de calidad reflejada en normas y procedimientos para implantarlos y mecanismos para demostrarlos.

No obstante que la norma de calidad más importante es la de la propia empresa, al definirla es necesario incluir los requerimientos técnicos de los parametros internacionales, cuando existan; y cumplir en su caso lo requerido por las normas mínimas locales.

El turismo nacional se encuentra repuntando nuevamente en una etapa irreversible en el camino hacia su desarrollo, que lo impulsa a integrarse a la tendencia mundial que gravita en lo que pudiese  denominarse como cultura de calidad, excelencia, sustentabilidad o innovación en la empresa; la cual se basa en aspectos que hasta hace poco tiempo eran practicamente desconocidos, como la normalización, la verificación, la certificación, los sellos de calidad, los clubes de productos, las marcas de ruta y otras tantas más.

Al respecto y aunque a ritmos pausados, en México es cada vez mayor el número de empresas turísticas comprometidas con la calidad. Tenemos hoteles que se disputan el Premio Nacional de Calidad; otras organizaciones del sector certificadas en ISO-9000, cientos de establecimientos que ostentan los distintivos H, M, C, S, y Tesoros otorgados por la Secretaria de Turismo de México y otros tantos como puedan surgir de los intereses de quienes certifican a las empresas,  como un negocio sumamente rentable al ser parte de una marca o imagen más allá de satisfaccion de nuestros clientes.

Todo lo anterior puede resumirse para las empresas que se esfuerzan día a día para garantizar a sus clientes que son capaces de ofrecer excelencia, innovación constante, sustentabilidad, confianza, protección de riesgos; y que realizan los esfuerzos permanentes para encontrarse en conformidad con las normas oficiales mexicanas y las normas voluntarias para el sector turismo a la fecha.

En este reto y en los avances ya significativos alcanzados hasta hoy para lograr en el futuro cercano la consolidación de la cultura de calidad en el sector turístico mexicano, es necesario reconocer los esfuerzos de numerosas instituciones públicas, privadas, sociales y académicas, sin dejar de mencionar a los organismos de certificación responsables, que de una u otra manera han contribuido al seguimiento de logros tendientes a impulsar la productividad, la competitividad y la rentabilidad en el sector.

Reflexionemos: En nuestro estado y en todos los municipios con indices de vocación turística se deberán tomar las medidas adecuadas para determinar los niveles de calidad turística de las empresas involucradas y de su población local, con relación al turismo; pero sobre todo para con la gran responsabilidad de que cualquier marca, sello o club de producto garantice en el mediano plazo más turistas, mayor derrama, más estancias prolongadas y menos estacionalidad y que no solo represente un engaño o una estafa que tiene costos económicos para la empresa.

gomcard@yahoo.com

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