Por: Roberto Vásquez

Pasaron ya 11 años, 11 rápidos años en una pista de la vida que nos va enseñando éxitos y fracasos, y sobre todo, en una carrera que nos muestra que las personas deben ir manteniendo el paso y no apresurarse a rebasar, aprender el sentido de humildad y enfrentar los golpes del duro aprendizaje. Esto es Cars, película que se estrenara en 2006, y como siempre, éxito asegurado de los estudios Pixar.

En 2017 ha llegado Cars 3, emotiva, divertida y, sobre todo; una película que nos enseña el valor de la humildad y el respeto a nuestros mayores, como maestros, formadores y guías en esta vida que es dura, tan dura como el asfalto de una pista de carreras.

Y es claro reconocer que: Pixar tiene grandes éxitos, pero también grandes fracasos, estos fracasos son las segundas partes siempre, si lo analizamos, a Pixar no le quedan bien las secuelas, pero le quedan excelentes las terceras partes. Lo demuestra con Toy Story, con Monsters Inc y hoy con Cars.

Pero encendamos motores, El Rayo McQueen está acostumbrado a la victoria, y como dice en su frase motivadora de inicio: “Yo desayuno perdedores” y tal parece que la humildad que habia aprendido en Radiador Springs, poco a poco se le ha ido desgastando, y en esta ocasión es momento de recordar las enseñanzas que Doc Hudson le dejó en esos ayeres. Pero además el Rayo tiene un competidor más grande aún, y se llama: El tiempo, al cual no le puede ganar, y bueno, el tiempo de McQueen ya ha pasado.

Nuestro personaje principal gana y pierde carreras, ha aprendido que el éxito fundamental de una carrera es también perder, pero ¿qué pasa cuando el tiempo te va ganando y sabes que serás reemplazado por una juventud más poderosa, más fuerte, más innovadora que tu? Simplemente te rezagas y tienes que volver a tus raíces, usar la cabeza, ser inteligente y dar esos conocimientos a alguien más para que tu legado siga vigente por mucho tiempo, y no sólo tengas victorias para ti, sino, que seas recordado por siempre como ese maestro que va enseñando y esas lecciones son aprendidas a lo largo de la historia por tus sucesores.

Cars 3 es divertida, nos enseña valores, la disfrutan tanto grandes como chicos y tiene el objetivo de enseñar, más que entretener. Dentro de las lecciones que aprendemos de este par de películas son: “no puedes hacerlo todo tu sólo” siempre necesitas de un equipo de trabajo que te ayude, que te brinde conocimiento y compartir los buenos momentos. Confianza, seguridad en ti mismo y en los demás, respeto y enseñanzas, pero, sobre todo: ganar no lo es todo.

Hay que remarcar que nuestro personaje principal tiene absolutamente todo el peso en esta ocasión. Mientras que, en la primera parte de Cars, todo se centraba en el compañerismo y la amistad que el Rayo encuentra en Radiador Springs, aquí en Cars 3 vemos de inicio a fin a un Rayo McQueen derrotado que vuelve a sus orígenes y poco a poco resurge convirtiéndose en todo un maestro.

César Bono en la voz de Matte ya se escucha muy cansado, se nota que hicieron un esfuerzo sobrehumano para poder brindar el personaje de la carcacha amigable que siempre nos ha divertido. Está la introducción de un nuevo personaje femenino como co-estelar, y cabe resaltar que bien pudo haber sido de cualquier parte del mundo, pero se nota mucho la influencia latina a través de ella en el filme, yo creo que es una forma de introducirnos a “Coco”, que es la nueva película de Pixar Animation para este año, y nos habla sobre el tradicional día de muertos.

Cars 3 es una excelente opción en el cine en estas semanas, tienen que ir a verla, sus hijos e hijas se lo agradecerán y ustedes saldrán con esa nostalgia y adrenalina que sólo puede brindar una buena película de animación de Pixar.

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